Lo que sigue abajo empezó siendo un comentario a esta entrada del blog de Javier Moreno. La entrada es sobre la rectoría de Wasserman, y la discusión de ese post gira en torno a "la" reforma.
Imagine decía en un comentario:
"Bueno,primero no es por molestar, pero tampoco creo en la perfección de la reforma..."
A lo cual yo quería responder (haloscan empezó a hacer cosas raras - no sé si porque la respuesta era muy larga o por qué - pero no me dejó colgar la respuesta en bluelephant):
Imagine hace bien en no creer en la perfección de la reforma: creer en perfecciones puede tener cabida en ámbitos religiosos, pero nunca en ámbitos académicos. Ninguna reforma, por buenas cosas que tenga, puede ser perfecta.
Y claro, algunos de los profesores que hemos tenido que estudiar - punto por punto - la reforma (o más que "la reforma" como un ente único, varias de sus multiplísimas versiones que han ido evolucionando durante meses de debate y discusión) sabemos muy bien, y con argumentos muy precisos, que no es perfecta.
Eso no implica que la filosofía de la reforma esté mal. Las cosas en el mundo, Imagine, no son en blanco y negro. No por ser imperfecta (que por supuesto lo es - que yo sepa de nada en este mundo se puede decir que sea perfecto) es mala. Tiene muchísimos aspectos muy positivos - que van mucho más allá de una materia más o una materia menos.
Creo que los posts y comentarios de Javier, Ovidio y otros resumen muchos de los puntos positivos. Creo que uno de los más contundentes es la ruptura de la falacia "más tiempo=mayor calidad", punto que ilustra Ovidio muy bien en sus comentarios.
Javier decía que en cursos de álgebra (abstracta, teoría de Galois) vistos con menos intensidad, cuando son bien complementados con mucho (e intenso) trabajo en casa se aprende mucho más.
Yo sencillamente agregaría que uno de los puntos débiles de varios de nuestros estudiantes de matemáticas es precisamente el exceso de paternalismo que se genera con ciertos excesos de materias y tiempo al inicio de la carrera. Se demoran demasiado en llegar a temas jugosos - a menos que sean muy pilos y tengan la suerte de contar con buenos profesores-tutores.
Pero las cosas no deberían ser dejadas al azar de esa manera.
Claro, siempre habrá una u otra materia que sobre o falte, en cualquier reforma. Pero precisamente se trata de trabajar dentro de un marco que aclare bien por qué.
En la actualidad muchas materias de la universidad no resistirían explicaciones articuladas de por qué están o por qué no están. La reforma, si logra algo bueno, debería ayudar a articular esas respuestas, no de manera aislada sino de manera interconectada. Ese es otro de los puntos fuertes que debe llegar a tener la actual reforma. Va por buen camino, pero la reforma no es un decreto en papel - la reforma YA la estamos haciendo, desde hace unos años, desde el salón de clase (o la red), y lo que se concretará en papel pronto simplemente será una etapa de esta reforma que viene de muchos ámbitos preocupados por la universidad y por la formación de todos nosotros (desde profesores haciendo investigación hasta estudiantes nuevos que pronto entrarán el semestre entrante).
Si comparo parte de lo que veo en la universidad hoy con lo que veía en 1998, veo que la reforma en muchos ámbitos ya está "a punto", y que es crucial ahora sí enmarcarla institucionalmente mediante el documento que capture bien lo que ya se viene haciendo, para reforzarlo. Quiero enfatizar que la reforma no se inventa en el papel, y no es solo fruto de una administración en el Uriel Gutiérrez: la reforma, como decía, ya la hemos venido haciendo, aún sin marco institucional, muchas personas en la universidad.
Imagine decía en un comentario:
"Bueno,primero no es por molestar, pero tampoco creo en la perfección de la reforma..."
A lo cual yo quería responder (haloscan empezó a hacer cosas raras - no sé si porque la respuesta era muy larga o por qué - pero no me dejó colgar la respuesta en bluelephant):
Imagine hace bien en no creer en la perfección de la reforma: creer en perfecciones puede tener cabida en ámbitos religiosos, pero nunca en ámbitos académicos. Ninguna reforma, por buenas cosas que tenga, puede ser perfecta.
Y claro, algunos de los profesores que hemos tenido que estudiar - punto por punto - la reforma (o más que "la reforma" como un ente único, varias de sus multiplísimas versiones que han ido evolucionando durante meses de debate y discusión) sabemos muy bien, y con argumentos muy precisos, que no es perfecta.
Eso no implica que la filosofía de la reforma esté mal. Las cosas en el mundo, Imagine, no son en blanco y negro. No por ser imperfecta (que por supuesto lo es - que yo sepa de nada en este mundo se puede decir que sea perfecto) es mala. Tiene muchísimos aspectos muy positivos - que van mucho más allá de una materia más o una materia menos.
Creo que los posts y comentarios de Javier, Ovidio y otros resumen muchos de los puntos positivos. Creo que uno de los más contundentes es la ruptura de la falacia "más tiempo=mayor calidad", punto que ilustra Ovidio muy bien en sus comentarios.
Javier decía que en cursos de álgebra (abstracta, teoría de Galois) vistos con menos intensidad, cuando son bien complementados con mucho (e intenso) trabajo en casa se aprende mucho más.
Yo sencillamente agregaría que uno de los puntos débiles de varios de nuestros estudiantes de matemáticas es precisamente el exceso de paternalismo que se genera con ciertos excesos de materias y tiempo al inicio de la carrera. Se demoran demasiado en llegar a temas jugosos - a menos que sean muy pilos y tengan la suerte de contar con buenos profesores-tutores.
Pero las cosas no deberían ser dejadas al azar de esa manera.
Claro, siempre habrá una u otra materia que sobre o falte, en cualquier reforma. Pero precisamente se trata de trabajar dentro de un marco que aclare bien por qué.
En la actualidad muchas materias de la universidad no resistirían explicaciones articuladas de por qué están o por qué no están. La reforma, si logra algo bueno, debería ayudar a articular esas respuestas, no de manera aislada sino de manera interconectada. Ese es otro de los puntos fuertes que debe llegar a tener la actual reforma. Va por buen camino, pero la reforma no es un decreto en papel - la reforma YA la estamos haciendo, desde hace unos años, desde el salón de clase (o la red), y lo que se concretará en papel pronto simplemente será una etapa de esta reforma que viene de muchos ámbitos preocupados por la universidad y por la formación de todos nosotros (desde profesores haciendo investigación hasta estudiantes nuevos que pronto entrarán el semestre entrante).
Si comparo parte de lo que veo en la universidad hoy con lo que veía en 1998, veo que la reforma en muchos ámbitos ya está "a punto", y que es crucial ahora sí enmarcarla institucionalmente mediante el documento que capture bien lo que ya se viene haciendo, para reforzarlo. Quiero enfatizar que la reforma no se inventa en el papel, y no es solo fruto de una administración en el Uriel Gutiérrez: la reforma, como decía, ya la hemos venido haciendo, aún sin marco institucional, muchas personas en la universidad.
